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El mundo de la publicidad digital ya cumple más de una década en expansión. Cada vez más personas y empresas se animan a dar el paso y destinar una parte de su presupuesto “a ver qué pasa” si colocan un anuncio de su producto en la web. Esta tendencia, probablemente irreversible, nos presenta un desafío a quienes nos dedicamos a ser el nexo entre los anunciantes y los canales de comunicación (Google, Facebook, Twitter, LinkedIn, etc.).
De vez en cuando, suele suceder que nos reunimos con alguien que quiere comenzar a anunciarse y se da la siguiente conversación:
– Hola, quiero pagar publicidad de mi marca de zapatos en Google
– Buenísimo, estás en el lugar indicado. ¿Para qué querés publicitarte?
– Para aparecer primero en Google cuando alguien busca “zapatos”
– Y si alguien busca “zapatos”, aparecés primero y nadie te hace click, ¿estarías conforme?
– No, bueno…en realidad quiero que la gente haga click en mi página. Quiero aumentar las visitas.
– Y si alguien busca “zapatos” y entra a tu página…¿tu inversión habría sido rentable?
– Sí, porque entran a mi página y compran.
 
¡Excelente! Hemos dado con el objetivo real. Es vital que entendamos qué le genera valor al cliente. Hay una sola razón real, final y definitiva por la que una empresa quiere gastar dinero: para ganar más. Esto puede ocurrir de manera directa en una estrategia simple, como que la gente compre zapatos en nuestro sitio, o puede estar pensado para influir de manera directa en una estrategia compleja, como contar con un Community Manager que haga posts simpáticos desde nuestras redes sociales para que a la gente le guste nuestro producto y sean más propensos a comprarlo en un futuro cercano.
 
Sea una u otra la opción, la única manera de mantener una relación a largo plazo con un cliente es estando atento a sus objetivos reales de negocios y enfocar la campaña y la estrategia de medición a contemplarlos. Si el cliente quiere clicks, ¿por qué no publicitar su tienda de ropa de Buenos Aires para obtener clicks de Malasia, si ahí son más baratos? La respuesta es obvia: el cliente no quiere clicks, quiere clientes: el click es recién el paso inicial para conseguirlos. Después de esa primera interacción, la cantidad de variables a medir y los análisis y tests a hacer son infinitos, y es nuestra tarea acompañar al anunciante en ese camino para que su experiencia en el ingreso del mundo on-line sea exitosa, y hacer crecer así nuestra disciplina.